Aunque hubo esclavos africanos desde los primeros momentos, la cifra de esclavos conducidos a la América española durante el siglo XVI fue relativamente baja: alrededor de 50.000, en su mayor parte traídos por los portugueses mediante el sistema de asiento con la corona. De hecho, la introducción mayor coincidió con la unión de coronas desde 1580, justo cuando su demanda se intensificaba por la reducción de la población indígena.
Entre 1595 y 1640 el promedio anual alcanzo las 2.880 personas, dando un total de 132.600. México y Perú canalizaron por estas fechas buena parte de esa demanda. Pero tales limitaciones favorecieron el contrabando, incluso en Buenos Aires. Por donde lograron entrar cruzando los andes, evadiendo el control gubernamental. Con la independencia de Portugal, los envíos legales se paralizaron. Prohibiéndose ese comercio. De esa forma se potencio la trata ilegal a través de las recién establecidas colonias holandesas, inglesas y francesas del Caribe.


