En el plano estrictamente de las artes visuales, y específicamente en lo relativo a la pintura, Comayagua desarrolla una política que doña Leticia de Oyuela define como de “compra” de bienes culturales pues muchas de las obras por su factura denotan que son importadas, esto se explica por el hecho de que gran parte de esta producción artística fue donada por particulares; algunas de ellas son magníficas copias y otras, invenciones afortunadas de los pintores locales.
La pintura de “evangelización” fue lo central del período, este tipo de pintura corresponde a los finales del siglo XVI, XVII y aún XVIII desarrollada en las zonas apartadas y muy pobres. Su planteamiento principal es la comunicación de un mensaje bíblico; su elaboración es simple, muchas de esas pinturas realizadas sobre tabla no llevan preparación previa, su importancia reside en la eficacia del mensaje que se quiere transmitir. Un ejemplo de esta pintura es el lienzo de “La Santísima Trinidad”, ubicado en el Museo de Arte Religioso de Comayagua; en él se aprecia la identidad de las tres divinas personas en blanco, rojo y azul, con las correspondientes simbologías que hablan del mundo precolombino como ser el sol, el cordero y las palmas.
Pintores que dejan legado en época colonial, entre ellos: José Miguel Gomes, es el artista que define el estilo artístico del período colonial, cuya importancia además de su producción estética radica en ser el mediador entre dos épocas y los dos focos culturales del momento: Comayagua y Tegucigalpa, ya que se movió en dichos ambientes.
Son muchas sus obras, algunas de ellas y sus pinturas mas más conocidas están: su colección de cuatro lienzos de San José, el último de ellos, “San José de Calasanz”, otra obra importante realizada por Gomes en Comayagua es “La Divina Pastora”, el lienzo grande de una imagen de Jesús Nazareno, el “Sagrado Corazón de Jesús” y “La Virgen del Sagrado Corazón”.
Otros pintores coloniales, que no se pueden dejar de mencionar: Blas de Mefa (Meza), pintor de origen guatemalteco aunque toda su obra se encuentra en Honduras, por eso se le puede considerar hondureño; las pinturas (lienzos sobre madera) ejecutados en dos retablos en la Iglesia Los Dolores de Tegucigalpa y en el retablo mayor de la Iglesia de Santa Ana de Ojojona. Este pintor trabajó entre 1714 y 1741.
Otro pintor importante de la época es Zepeda y Qubas, del primero es la obra de “San Miguel Arcángel” que se encuentra en la Iglesia San Francisco, y del segundo contemporáneo de Miguel Gomes y del cual pueden admirarse algunos lienzos en la Catedral de Tegucigalpa.










